La dimensión ética del Coaching
13/06/2018

La dimensión ética del Coaching

Coaching

Conseguir hacer coaching dentro de unos parámetros éticos es la clave del proceso para obtener el éxito. El coaching se basa en la confianza entre personas y el coach se encuentra en una posición en la que debe manejar el poder asociado con responsabilidad y cautela.

La confidencialidad en coaching

La confidencialidad, a menudo, es la parte más problemática del coaching. Para crear un entorno de confianza es necesario tener en cuenta una serie de aspectos que son de especial importancia:

  • Para el coachee es importante entender qué tipo de relación existe entre el coach y él mismo.
  • No puede existir la confianza necesaria si hay dudas en cuanto a la confidencialidad sobre lo que se trata entre ambos.
  • El experto en coaching debe, en la medida de lo posible, salvaguardar la confidencialidad y objetividad de su labor.
  • En el coaching empresarial, el departamento de recursos humanos tiene que tener claro si el coaching tiene fines evaluativos o de desarrollo.

Crear un entorno de confianza no resulta fácil. Sin embargo, esto se puede conseguir a través de un diálogo fluido y abierto entre el coach y su coachee. A través del encuentro honesto y sincero, se crea el ambiente adecuado para apoyar una cultura de alto rendimiento rica en feedback.

Marco ético para el profesional y el cliente

Como cualquier situación que trate lo humano, el coaching necesita una reflexión ética e implica que el coach adopte reglas deontológicas muy claras, para proteger los intereses de sus clientes. Existen varios códigos éticos, pero uno de los referentes es el elaborado por el Coaching Study Group, en el que han participado destacados profesionales. En él se distingue entre el código ético del coach y el del coachee.

Por parte del coach:

1. Emplearé todos mis conocimientos y experiencias al servicio de la persona a la que asesoro.

2. Seré plenamente sincero con la persona a la que asesoro, dentro de las normas de educación oportunas.

3. No manejaré agendas ocultas, ni información que de algún modo pudiera serle beneficiosa.

4. No romperé nunca mi silencio profesional, siendo absolutamente discreto y respetando una radical confidencialidad sobre los datos que me son confiados.

5. No aceptaré presiones ni de sus superiores, ni de otras personas para revelar datos que me han sido confiados por un coachee, aunque eso pudiera reportarme ventajas económicas.

6. Mi obligación de discreción me lleva a no mencionar siquiera, y en la medida de lo posible, el nombre de las personas a las que presto este asesoramiento.

7. Dedicaré tiempo suficiente para proponer nuevas metas posibles a las personas a las que asesoro, para su mejora personal y profesional en la medida de mis posibilidades.

8. Entre sesión y sesión, estaré a disposición de las personas a las que asesoro por medio del teléfono u otros medios, siempre que así se haya acordado.

9. No emplearé datos conocidos en esa relación de asesoramiento para mi provecho personal, ni directamente ni a través de terceros.

10. Evitaré todo juicio sobre las actuaciones de la persona a la que asesoro, proponiéndole lo que me parezcan metas más relevantes, sin suplir su conciencia.

Por parte del coachee:

1. Seré plenamente sincero con mi coach en todos los aspectos relevantes para el asesoramiento que me presta.

2. Facilitaré que mi coach conozca mis modos de actuación con mis superiores, subordinados y colegas. Cuando se considere conveniente (y no sea de ningún modo dañino para la organización) le facilitaré la entrada en alguna reunión en la que actuaré como siempre lo hago, para facilitar su trabajo posterior de asesoramiento.

3. Comunicaré cualquier notificación relevante de mi situación para que el asesoramiento que se me ofrece pueda ser lo más profundo y eficaz posible.

4. No retrasaré ni acortaré ni alargaré las sesiones sin pleno acuerdo con mi coach.

5. No responsabilizaré al coach de las decisiones que yo adopte: aunque cuente con su consejo, reconozco que las decisiones finales son sólo y exclusivamente mías.

6. Me esforzaré para lograr las metas que me son propuestas.

7. Respetaré la más absoluta confidencialidad sobre todos los consejos que mi coach me dé.

8. No intentaré usar a mi coach para solucionar cuestiones personales (aunque sean referentes a relaciones interpersonales) que queden fuera de sus responsabilidades.

9. Agradeceré francamente las sugerencias que se me hagan, sin enfadarme por ellas, porque lo son para mi propio desarrollo.

10. Cumpliré con las obligaciones económicas pactadas con mi coach.

Para que el coaching sea efectivo hay que tener en cuenta los derechos del coach, del coachee. Y en este sentido, el código deontológico crea un marco compartido que asegura una relación positiva.

¿Qué puntos del código ético destacarías, tanto respecto al papel del profesional como al del cliente? ¿Crees que falta algún elemento importante para garantizar el buen funcionamiento del proceso de coaching? 

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Licenciado en periodismo y en antropología social y cultural. Título de profesor de Yoga. Profesor y director de escuela de Yoga (Yoga Transforma)

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