¿Cuáles son los tipos de obesidad infantil?

¿Cuáles son los tipos de obesidad infantil?

La valoración del crecimiento y el peso forma parte de las revisiones pediátricas de un niño sano.

En pediatría se utilizan los percentiles, estos valores se utilizan como referencia por los profesionales de la salud para determinar la evolución del crecimiento y peso del niño.

¿Qué es un percentil?

Los percentiles se definen como estadísticas de posición que dividen una muestra estudiada en cien partes iguales, mediante los percentiles se consigue obtener una muestra representativa de la población en función del parámetro que se desee estudiar.

El IMC es un índice que relaciona el peso y la altura del niño. Pero para evaluar el estado nutricional de un niño hay que tener en cuenta otros factores como pueden ser la musculatura, nivel de actividad física, alimentación saludable etc.

¿Cómo interpretar los percentiles infantiles?

Hay diferentes tablas de percentiles:

  • Longitud/talla para la edad

 

  • Peso para la edad

 

  • Peso para la longitud/talla

 

  • IMC (índice de masa corporal) para la edad

Según el IMC los criterios para evaluar el tipo de sobrepeso serian, entre 3 y 85 corresponde a un peso normal, entre 85 y 95 a sobrepeso y más de 95, a obesidad. Por otra parte, si el percentil es menor de 3, se puede catalogar como una situación de bajo peso

¿Por qué es tan importante prevenir la obesidad infantil?

El tejido adiposo puede “crecer” de dos formas, por un lado puede producirse un proceso de hipertrofia en el cual las células grasas (adipocitos) aumentan de tamaño e hiperplasia en el cual los adipocitos se multiplican.

En la etapa infantil y adolescencia predomina el fenómeno de hiperplasia, por eso si de pequeños sufrimos una multiplicación de las células grasas es más fácil que de mayor suframos obesidad, ya que tendremos más células grasas, ya que esas células grasas no desaparecen.

Principales causas de la obesidad infantil

La obesidad infantil tiene causas multifactoriales, entre las que destacan los hábitos alimentarios, el sedentarismo y factores psicológicos, genéticos y socio-ambientales.

Riesgos de la obesidad infantil

Un niño con obesidad es más propenso a problemas con el azúcar, problemas óseos y articulares, colesterol, desequilibrios hormonales y problemas cardiorrespiratorios entre otros.

La alimentación tiene un papel importante a nivel de prevención de la salud y a comer se aprende, por eso es tan importante realizar trabajos de educación alimentaria en torno a las familias.

La distribución de las comidas debería ir en torno a un 25% en el desayuno, un 35% en la comida, un 15% en la merienda y un 25% en la cena.

En el desayuno se pueden introducir un farináceo de calidad como pan integral, cereales integrales sin azúcar, un lácteo como el yogur, leche, kéfir o queso y fruta fresca de temporada.

Las comidas y las cenas tienen que incluir un farináceo de calidad, verduras combinando entre crudas y cocidas, alimentos proteicos de calidad como la carne, el pescado, huevos y legumbres y de postre se aconseja fruta fresca y si se ha consumido suficiente fruta durante el día (mínimo dos o tres raciones al día) se puede consumir un lácteo de calidad.

El agua tiene que ser la bebida por elección en las comidas y evitar los zumos y lácteos chocolateados con alto contenido en azúcar libre.

Es importante implicar a los más pequeños en la cocina y comer en familia para consolidar la unidad familiar y establecer vínculos afectivos, en la mesa se generan la base de los hábitos alimentarios que seguramente perduren en la edad adulta.

Es importante comer con atención plena y sin distracciones, el estómago tarda un poco más que nuestro cerebro en transmitir las sensaciones de plenitud por eso es importante comer despacio y de forma consciente.

Se ha de potenciar que los niños prueben nuevos alimentos, pero eso sí, no se puede usar la comida en forma de premio, “si te comes la comida te compro un juguete”, pero debemos intentar ofrecerle el mismo alimento de diferentes formas respetando sus gustos y esperando a que poco a poco a medida que vayan creciendo adopten una dieta más variada.

Nunca hay que poner a dieta estricta a un niño con alimentos prohibidos, ya que este hecho podría provocar una relación no saludable con la comida, es muy importante trabajar la educación nutricional desde el núcleo familiar y adoptar unos hábitos de vida saludables desde casa.

Fomentar las actividades al aire libre y el ejercicio físico en familia, excursiones etc. y ayudarles a que encuentren una actividad física que más les guste y disfruten, como bailar, futbol, gimnasia rítmica, taekwondo etc.

Es importante no hacer ningún comentario sobre el aspecto físico de un niño, no le comentes si está más delgado o guapo, en su lugar le puedes hablar que si hace ejercicio estará más fuerte o más saludable.

Como madres y padres con el coaching nutricional podemos ayudar a nuestros hijos a fomentar la responsabilidad en el cuidado de ellos mismos o como profesionales de la dietética y nutrición estudiar coaching nutricional nos ayudará a promover cambios en nuestros clientes y a mejorar nuestras consultas dietéticas.

¿Te gustaría ampliar tus conocimientos como coach nutricional?