coaching
16/12/2020

El Coaching visto como un puente al futuro

Mente Sana

Cuando un cliente acude a nosotros para que lo acompañemos para conseguir algo, en el mejor de los casos tiene definido el objetivo de forma clara. No obstante, incluso si es así, suele llegar con poca reflexión sobre cómo está en ese momento, cómo se siente y cómo le gustaría estar en un futuro.

Proceso de coaching en tres etapas

Todo proceso de cambio integra tres etapas: la determinación del estado actual del cual partimos, el estado deseado al cual queremos llegar, y el proceso o los pasos para alcanzarlo partiendo del estado actual.

Para empezar es importante que seamos conscientes del momento en el que nos encontramos, saber de dónde partimos. Habitualmente te vas a encontrar que tu coachee tiene puesto el foco en el dónde quiere ir, aunque ya hemos dicho que a veces no está del todo definido. Lo que suele ser habitual, no obstante, es que el coachee no se haya parado a pensar en dónde está, en cómo se siente y en qué ocurre en el aquí y ahora. Y eso es lo más normal del mundo. No se encuentra a gusto, muchas veces no sabe qué pasa, y lo que quiere es salir y cambiar el estado cuanto antes. Esta prisa no te ayudará ni a ti ni a él a asegurar el camino.

Para trabajar con el estado actual podemos utilizar las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo te sientes ahora mismo?
  • ¿Qué cambiarías del momento actual?
  • ¿Qué te está molestando ahora?
  • ¿Qué cosas te cargan o descargan las pilas?
  • ¿Qué te sale bien y fácil?
  • ¿Qué te cuesta trabajo?
  • ¿Cuáles son tus fortalezas, dones o talentos?

 

Indagar el estado deseado

De la misma forma, es vital hacer presente el estado al que nos gustaría llegar y cómo nos gustaría vernos, sentirnos, una vez conseguimos nuestro objetivo. Esto es, nuestro estado deseado. El trabajo con el estado deseado debe hacerse finamente y con el foco puesto en lo que se desea, no en lo que no se desea. 

El coachee podría caer en la tentación de hacer este paso fácil y simplemente negar el estado actual, o crear un estado deseado que hace demasiada referencia al actual. Para entender cuán importante es este punto, hagamos el siguiente ejercicio del cual la PNL ha aprendido mucho: ¡No pienses en un elefante rosa con topos amarillos! ¿Qué es lo primero que te ha pasado por la mente? Una inmensa mayoría de las personas ve un elefante rosa con topos amarillos y, casi todo el mundo, si estaba prestando atención, al menos ve el elefante incluso si conoce el ejercicio. Esta es la razón por la cual tanto en la definición de objetivos como en el estado deseado, como en general en cualquier cosa que hagamos en la vida, siempre va a funcionar mucho mejor si se formula el objetivo en positivo.

Por lo tanto, cuando te pongas a trabajar con el estado deseado, deberás acompañar a tu coachee con cuestiones para encontrar realmente cómo le gustaría estar, verse o sentirse.

Puedes utilizar las siguientes preguntas:

  • Si lo que tienes ahora no te gusta, ¿cómo crees que debería ser?
  • Piensa en un sitio donde te gustaría estar. ¿Cómo te sientes en él?
  • ¿Qué te gustaría conseguir?
  • ¿Cómo te gustaría sentirte en ese futuro al cual vamos?
  • ¿Cómo te gustaría verte en ese futuro al cual vamos?
  • ¿Qué te gustaría que pasara hoy que no está pasando?
  • ¿Qué te pondría una sonrisa en la cara?
  • ¿Cómo te sentirías si supieras hacia dónde vas?

 

Identificar los estados

Debemos tener en cuenta que muchas veces no es sencillo para el coachee llegar a definir con palabras las sensaciones de cómo realmente se encuentra y cómo le gustaría estar. Además, a medida que avanza el proceso de coaching nos podemos encontrar que el estado actual va cambiando. Eso no es un problema; solo constata que tu coachee evoluciona hacia algún otro estado, que puede ser el deseado u otro.

Aunque hay que tener cuidado para que el estado deseado contenga ciertas características, como que sea generador de cambio positivo y ecológico para sí mismo y para su entorno; también hay que tener especial cuidado en no trasladar lo que tú, como coach, crees que es un estado deseado ideal. Por ejemplo, si tú no contemplas la tristeza como parte de un estado deseado propio, podrías tratar de que tu coachee no la contemple por mucho que pueda ser correcta para él en ese momento.

Vale la pena introducir aquí que, a la hora de trabajar con el estado deseado, debemos empezar a mostrarle al coachee que si lo que describe no es medible, difícilmente podrá saber si ha llegado.

Las preguntas más comunes son las siguientes:

  • ¿Cómo vas a saber que has llegado ahí?
  • ¿Lo conseguirás cuando ocurra…?
  • ¿Cómo podemos medirlo? 

Y siempre debes tratar de que las respuestas para determinar las evidencias sean lo más precisas posible.

¿Ha quedado clara la diferencia entre estado actual y estado deseado? ¿Podrías crear un ejemplo de tu propia experiencia?

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Licenciado en periodismo y en antropología social y cultural. Título de profesor de Yoga. Profesor y director de escuela de Yoga (Yoga Transforma)

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