Mindfulness para ver el mundo de otra manera
07/02/2019

Mindfulness para ver el mundo de otra manera

Mindfulness

Vamos a descubrir una manera de confrontar ese piloto automático ,que nos impide ver el mundo con perspectiva, con amabilidad, sin desconectar de lo que está sucediendo, sin huir, sin escapar, solo estando presente. 

 

Cambiar la mirada a través del mindfulness

Experimentar la atención, a través de los ejercicios de mindfulness, requiere soltar las expectativas y las certezas sobre cómo creemos ver el mundo. Nociones como éxito o fracaso están asociadas a un modo competitivo de actuar que, en ocasiones, trae consigo sentencias rígidas sobre uno mismo. Podemos observar con curiosidad esos pensamientos y esos juicios, soltando nuestras expectativas, lo que nos ayudará a relativizar los contenidos de lo que hemos experimentado a lo largo de los últimos días, porque de esta forma podemos verlos solo como una parte del proceso y no como una muestra de nuestros progresos o de nuestras deficiencias. 

 

Esto podemos trabajarlo a través de un ejercicio como el escaneo corporal o body scan, que consiste en una exploración consciente del cuerpo. Adoptamos una postura cómoda: para algunos, estar sentados en la silla es suficiente, para otros será preferible estirarse en el suelo sobre una esterilla. En este último caso se recomienda tener a mano material adicional, como mantas, para no pasar frío y sentirse más protegido. Es muy importante remarcar la posibilidad de escoger cómo hacer el ejercicio. Debemos sentirnos libres y a gusto, sin condicionantes. El objetivo de este ejercicio, con una duración aproximada de 45 minutos, es muy sencillo: llevar la atención a dife-rentes partes del cuerpo y mantenerla durante unos breves segundos. Empezaremos observando el ritmo de la respiración, sin querer modificarla, simplemente escuchándola. Después seguiremos un recorrido en el que tomaremos consciencia de las diferentes partes del cuerpo, desde los pies hasta la cabeza. Atender, mantener y liberar la atención de diferentes zonas del cuerpo nos ayuda a ha¬cerlo más presente. 

 

Durante este recorrido consciente podemos introducir unas pautas intencionales superiores: como por ejemplo comprometernos deliberadamente con la intención de estar desapegados frente a lo que suceda. Pase lo que pase, vamos a soltar, vamos a ser conscientes, reconocer y llevar la atención nuevamente a la zona donde estábamos.

 

La recapitulación

Una vez terminado el ejercicio de escaneo corporal, nos podemos centrar en compartir la experiencia, ya sea entre profesional y cliente o con el resto de participantes en el caso de una sesión grupal. La recapitulación es el momento en el que aparecen los obstáculos y las difi¬cultades con la práctica. Y es preciso abordarlos de una forma positi¬va y reconducirlos para que los veamos no como impedimentos, sino como eventos a los que prestar atención con curiosidad. Es decir, ver cómo funciona el obstáculo en nuestra mente y cómo lo percibimos y lo interpretamos, no cómo solucionarlo o quitarlo del medio. 

Entre los obstáculos más comunes que los participantes refieren se incluyen la falta de tiempo para practicar, no encontrar el momento adecuado, ser interrumpido por la familia, divagar sin control, sentirse molestos por el ruido, etc. Todos ellos son bienvenidos, y conviene observarlos como una secuencia de hábitos mentales repetitivos que se han instalado en la divagación permanen¬te de nuestra mente. 

Divagar forma parte de la propia naturaleza de la mente. Y reconocer este hecho y ver cómo nos relacionamos con esa situación es la tarea principal de esta sesión. No se trata de vaciar la mente, porque eso es una utopía. Y tampoco se trata de corregirla. Es algo más. Lo que procuraremos es ser conscientes del patrón que, quizá desde hace años, se hace cargo de nuestra vida sin darnos cuenta. 

 

Sin juzgar emociones y pensamientos

También es habitual que al compartir la experiencia, afloren interpretaciones negativas o positivas sobre lo vivido. Es preciso estar atento al momento en que se expresan esas interpretaciones para poder tratarlas en algún momento, mostrando el vínculo que une emociones, sensaciones y estados de ánimo y, sobre todo, el tránsito que hay entre cada uno de ellos. 

Una emoción no es lo mismo que una sensación. Pensar no es lo mismo que sentir. Y para hacer evidente esa diferencia podemos cerrar los ojos durante un breve instante mientras nos concentramos en una situación agradable. Cuando hayamos fijado nuestra mente en esa situación, haremos la siguiente dinámica: respirar con tranquilidad para ver cuáles son las emociones y los pensamientos que acuden a la mente, los primeros que aparezcan. Sin juzgar. Después debemos centrarnos en reconocer los sentimientos que vienen al cuerpo identificando qué sentimos y en qué parte del cuerpo se ubica lo que estamos sintiendo. Al final de este breve ejercicio, podemos analizar si logramos experimentar la diferencia entre la emoción, el pensamiento y la interpretación. Reconocer que existe un diálogo interno es ya parte del proceso.

¿Has experimentado el poder del mindfulness para ayudarnos a ver las situaciones desde otra perspectiva? ¿Qué ejercicios te han resultado más útiles?

 

Curso relacionado: Curso Superior de Mindfulness

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Licenciado en periodismo y en antropología social y cultural. Título de profesor de Yoga. Profesor y director de escuela de Yoga (Yoga Transforma)

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