Las raíces del mindfulness
27/02/2018

Las raíces del mindfulness

Mindfulness

En el ámbito de la investigación clínica, y en las aplicaciones prácticas que de ella se derivan, el mindfulness ha sido desarrollado como un conjunto de técnicas de meditación, validadas científicamente, que siempre que se realizan siguiendo un protocolo determinado otorgan un resultado concreto en los pacientes en los que se aplica. Sin embargo, sus raíces no están en el ámbito universitario y científico, sino en antiguas tradiciones orientales.

El espíritu del mindfulness

La idea que motiva la práctica del mindfulness es la posibilidad de transformar nuestras mentes para estar en calma —y reunir, así, la fuerza suficiente para aceptar lo inevitable cuando sucede—, gracias a que nos enseña a vivir el momento presente con curiosidad y sin juicios previos, siendo conscientes de nuestras emociones y nuestros condicionantes.

Lo cierto es que la vida, en general, implica estar sometido a causas continuas de estrés y ansiedad, porque vivir es también descubrir el dolor en ciertos momentos y enfrentarse a la incertidumbre. El mindfulness nos ayuda a experimentar la condición humana de forma plena y consciente, preparando la mente para estar en calma y con actitud positiva. Esto es mucho más que un mero proceso psicológico, porque implica también una experiencia somática (cuerpo y mente) que responde a diferentes propuestas existenciales desde una dimensión de calma.

La capacidad de prestar atención y de ser conscientes de lo que pasa es una capacidad innata del ser humano, pero, a causa de las constantes distracciones a las que nos vemos sometidos en la vida diaria, es difícil mantener la atención de forma constante. Por lo general, nuestro nivel de atención a lo que está sucediendo no suele ser muy alto, al contrario, y según relatan los pacientes es manifiestamente bajo. En ocasiones, y en especial cuando estamos agitados emocionalmente, es muy difícil mantener activa la consciencia. El mindfulness nos enseña a entrenar la atención para ayudarla a expandirse, por lo que nuestra vida mejora a medida que lo practicamos.

En busca de las raíces orientales

El mindfulness es una práctica basada en la evidencia, y por tanto, despojada de elementos religiosos. Pero lo cierto es que su origen está relacionado con la meditación oriental, específicamente con la meditación budista, en el contexto de su doctrina y su sistema de creencias. En Occidente, el mindfulness ha supuesto un proceso de laicización de la práctica meditativa que ha permitido que cualquier persona, independientemente de su credo, pueda disfrutar de sus beneficios. Sin embargo, para tener una visión panorámica de su desarrollo histórico y para comprender la complejidad de los temas que se analizan, es preciso remontarse un poco en el tiempo.

Jon Kabat-Zinn (Nueva York, 1944), fundador del mindfulness y creador del programa MBSR (Mindfulness-Based Stress Reduction) —REBAP (Reducción del Estrés Basada en la Atención Plena)—, desarrollado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts, reconoce que esta terapia complementaria hunde sus raíces en la tradición budista oriental, cuya antigüedad se remonta a más de 2500 años. Se trata de una tradición no conceptual que requiere de la experimentación directa de la meditación y no de la explicación teórica de los fenómenos que tienen lugar durante su práctica. Por tanto, una de las características del mindfulness es la experimentación continua de lo que ocurre, cómo ocurre y cómo nos sentimos ante estos hechos que están ocurriendo. Esta práctica comprometida va adquiriendo forma gradualmente y reduciendo el sufrimiento de modo significativo, por lo que el mindfulness es un modo de experimentar individualmente qué pasa por la conciencia.

Mindfulness, yoga y meditación

Cuando hablamos de mindfulness tenemos que referirnos obligatoriamente a antiguas prácticas orientales como el yoga y la meditación. Se trata de prácticas ancestrales, transmitidas de generación en generación, que se remontan a un pasado muy lejano. En la India, por ejemplo, se han encontrado imágenes de yoguis (maestros) en actitud meditativa con una antigüedad superior a los 5000 años. Se les ve sentados en pose de meditación o realizando diferentes asanas (posturas) de yoga. En Oriente, el yoga y la meditación han ido siempre de la mano, por lo que en su cosmovisión no hay división posible entre la práctica del yoga y el ejercicio simultáneo de la meditación.

Conviene recordar, para ser más precisos, que el yoga es una práctica de tradición védica, es decir, que tiene su origen en los Vedas (literalmente, «conocimiento»), colección de libros sagrados escritos en sánscrito aproximadamente en el segundo milenio antes de nuestra era. Los cuatro textos que forman los Vedas contienen enseñanzas religiosas y litúrgicas previas al hinduismo.

El yoga es un tipo de práctica que busca el equilibrio físico, mental y emocional a través de la meditación, la respiración y la realización armónica de los movimientos que componen las asanas. La palabra sánscrita «yoga» deriva del verbo yuj, que significa «unir, reunir o conectar». En definitiva, se trata de una técnica con la que se intenta entrenar el cuerpo y la mente para entrar en conexión con las esferas profundas de la psique.

La vía de la meditación, más allá de la práctica del yoga, constituye uno de los pilares fundamentales de las grandes religiones de Oriente (figura 2). Y dada la antigüedad de los registros escritos encontrados en el subcontinente, se reconoce a la India como la cuna de la práctica meditativa.

La tradición védica, que más adelante será retomada por el hinduismo y el budismo, recoge una serie de prácticas cuya finalidad es detener la agitación de la mente para alcanzar el equilibrio interior. Una de las técnicas de meditación más antiguas de la tradición hindú, el vipassana —cuyo significado es «ver las cosas tal como son»— explica que ejercer la autoobservación consciente es la vía para encontrar el silencio interior y calmar la agitación de la mente. Esta técnica en particular está reconocida como el principal antecedente del mindfulness.

Aunque no tengamos que ser expertos en yoga ni meditación vipassana para aplicar las técnicas del mindfulness de forma efectiva, es bien cierto que conocer sus raíces y tener alguna experiencia en estas disciplinas nos ayudará a enriquecer nuestras sesiones de mindfulness.

¿Conocías los orígenes orientales del mindfulness? ¿Ejercitas alguna de estas disciplinas complementarias? ¿Te han ayudado en tu práctica de mindfulness?

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Licenciado en periodismo y en antropología social y cultural. Título de profesor de Yoga. Profesor y director de escuela de Yoga (Yoga Transforma)

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