Guía de pediatría: qué hacer ante la picadura de un insecto
03/04/2018

Guía de pediatría: qué hacer ante la picadura de un insecto

Pediatría

¡Mamá, pica! Esta es la frase que todos los niños nada más despertarse dicen, especialmente las noches calurosas de verano.

En general las picaduras de insectos, que suelen provocar pápulas inflamatorias (lesión en la piel) con prurito y normalmente se manifiestan con dolor, tienden a resolverse por sí solas en horas o días y por tanto no necesitan un tratamiento específico.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta una serie de medidas generales tras una picadura entre las que destacan lavar la piel con agua y jabón, extraer los cuerpos extraños que hayan podido dejar incrutados los insectos, como aguijones, aplicar lociones de amoniaco para disminuir el picor local, realizar una desinfección local, administrar algun fármaco, aplicar antihistamínicos, aplicar frío local y evitar rascarse, entre otras.

Salvo que el niño sea alérgico, que la zona inflamada alcance un tamaño de 10 cm o que las picaduras sean muy abundantes y cercanas a ojos y boca, no es preciso ir al médico ni tomar medidas, por lo general.

Hablamos de reacción alérgica cuando existe una sensibilización previa, a través de picaduras anteriores. Es muy importante la identificación del insecto que ha sido el responsable de la reacción alérgica, ya que es fundamental para el diagnóstico, la prevención e inclusive el tratamiento.

Como hemos comentado anteriormente, lo realmente importante inclusive si ya han picado a nuestros pequeños, es reconocer el tipo de picadura. Posiblemente, las picaduras más frecuentes en verano, a parte de las de mosquito, son las de abejas y avispas. La diferencia es que el aguijón de las abejas, de perfil dentado o arponado, queda incrustado en la herida junto a la parte del abdomen, provocando la muerte del insecto. Mientras que, el aguijón de la avispa es liso y no se queda clavado, permitiendo al animal picar varias veces. La problemática, surge cuando presentan más de una picada, ya que la situación por picor y otros posibles signos que puedan a aparecer tras la picadura, sean mayores.

En cualquier caso, si queda el aguijón en la herida, no hay que tratar de quitarlo pellizcando la piel de alrededor, ya que corremos el riesgo de meterlo más adentro de la piel del niño. Lo ideal sería poder retirarlo cuanto antes pero con la ayuda de unas pinzas o de algun instrumento propicio para estos casos.

En el caso de los mosquitos y los tábanos la sustancia tóxica es su propia saliva, que genera sustancias anticoagulantes para ayudarles a la succión de la sangre, pero no inhiben el “veneno” de la saliva que depositan. Las alergias más frecuentes aparecen como consecuencia de hipersensibilidad a la saliva del mosquito. Es más frecuente que aparezcan vesículas o pústulas con  la picadura de avispas y abejas, sobre todo en niños que ya han estado sensibilizados como hemos comentado, como sería el caso de niños, que y han sufrido alguna picadura previamente.

Salvo algunas excepciones, los insectos y arañas presentes en nuestro país no transmiten enfermedades, y por tanto el mayor peligro que tenemos con nuestros pequeños puede venir de las reacciones alérgicas que hacen tanto al veneno como a la saliva que liberan al picar. En el caso de que veamos que están sufriendo una reacción alérgica, hay que llevar al niño lo antes posible al médico.

Si son picaduras en las que lo que vemos es la típica reacción, un enrojecimiento de la piel donde ha picado el mosquito, debemos lavar con agua fría, refrescar la zona y aplicar parches o lociones calmantes.

Es muy importante que no se ponga donde ha picado el mosquito alcohol ni repelente para insectos. Es un producto muy bueno para evitar que piquen, pero no cuando ya tenemos la picadura. Es dificil evitar que un niño se rasque, pero debemos intentarlo, ya que el rascado continuo favorece la inflamación y acrecienta el picor.

Con las arañas hay que tener especial cuidado, sobre todo si se trata de alguna de estas tres especies presentes en alguna de las zonas de nuestro país: la viuda negra, la araña marrón o de los rincones y la tarántula europea.

La primera libera un veneno neurotóxico que puede cursar con cuadros graves, llegando incluso a causar convulsiones y coma, por lo que en caso de picadura de viuda negra es importante buscar ayuda médica inmediata.

La araña marrón tiene un veneno poco tóxico, pero existe que en algunos casos excepcionales podría causar un fallo renal agudo y, finalmente, un estado de coma. Mientras que, en la tarántula el principal riesgo procede de la alergia a su veneno.

Cuando la picadura se trata de una araña, la preocupación de los padres es mayor. Lo que debemos hacer para evitar la absorción del veneno, lo mejor es elevar el miembro afectado y aplicar frío local en la zona. Si fuera necesario, se le puede dar algun analgésico para el dolor que puedan sentir y nada más. Desde luego hay que olvidarse de esa escena, tan frecuente en el cine, de hacer un torniquete y un corte en la herida para succionar el veneno de la herida, ya que podemos causar un problema mucho mayor del que queremos solucionar y complicar más la actuación posterior.

Para evitar que estos insectos se acerquen a nuestros más pequeños se suele usar repelentes pero hay que tener cuidado de no administrar estos productos a menores de dos años ya que la concentración del producto es demasiado alta y tenemos riesgo de que lo puedan ingerir. Por supuesto, siempre existen remedios naturales que ayudan a despistar a los insectos y que no lleguen a picar. Algunos repelentes naturales que provienen de algunas plantas han demostrado una eficacia muy aceptable, como por ejemplo, el aceite de citronela y el aceite de eucalipto; que además de repelentes, desprenden un aroma muy agradable. Hay que destacar que lo que ha comido el niño también influirá en que los insectos no se acerquen tanto, como es por ejemplo, el ajo, el espliego, el limón o la cebolla cuyo olor aleja especialmente a los mosquitos.

 Como veis, lo más importante siempre es prevenir estas picaduras para poder evitar cualquier reacción o erupción en la piel de nuestro pequeño, así que, probar alguno de estos remedios naturales y contarnos como os ha ido ¿os animáis?

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Diplomada en Enfermería por la escuela universitaria de Sant Joan de Dèu perteneciente a la Universidad de Barcelona. Máster en Enfermería quirúrgica por la Universidad de Barcelona en el Hospital de tercer nivel Sant Joan de Dèu. Postgrado en enfermería de Salud laboral por la Universidad internacional de Cataluña. Máster en formación para el profesorado en enseñanza de educación secundaria obligatoria, bachillerato, formación profesional e idiomas.

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