¿Qué es la bronquiolitis en los lactantes?
02/03/2017

¿Qué es la bronquiolitis en los lactantes?

Pediatría

La bronquiolitis 

La bronquiolitis y bronquitis es una enfermedad infecciosa de las pequeñas vías respiratorias (bronquiolos) que están en los pulmones. Casi siempre la causa son virus. Aunque hay casos aislados a lo largo de todo el año, lo normal es que se den una o dos epidemias de bronquiolitis durante los meses de frío, entre noviembre y marzo.

Afecta sobre todo a los menores de 2 años. Cada año alrededor de uno de cada tres lactantes menores de un año tienen bronquiolitis, y es que La bronquiolitis está causada por diferentes tipos de virus, que también producen, en niños más mayores, catarros o enfermedades parecidas a la gripe, pero el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) es su agente causal más común, seguido del de la Parainfluenza.

El contagio se produce a través de la mucosidad o la saliva de una persona infectada. Y se propaga muy fácilmemente entre los miembros de una familia, en las guarderías y en las salas de los hospitales o centros sanitarios.

Los síntomas pueden variar mucho.

Los síntomas empiezan entre los 3 y los 7 días después de coger el virus. Suele comenzar como un catarro, con fiebre y obstrucción de la nariz. Entre 2 y 4 días después, el virus se extiende a los bronquios y bronquiolos originando irritación y estrechamiento de estas vías respiratorias, lo cual provoca que el niño tosa y emita una especie de pitido (sibilancia) cuando respira. Esto se debe a que los bronquiolos se inflaman y producen moco, dificultando el paso de aire a los pulmones y la respiración del niño, además, el niño afectado respira más deprisa (como si tuviera un ataque de asma) y con más dificultad.

Los lactantes y niños pequeños son los que pueden tener síntomas más severos porque sus vías respiratorias son más pequeñas y se obstruyen más fácilmente. La mayoría de los niños en estas condiciones tienen poco apetito, y los niños más pequeños pueden tener problemas incluso para mamar o tomar el biberón porque se cansan al no poder respirar bien. Además, suelen dormir mal o tienen un sueño muy ligero y se despiertan a menudo.

Es importante saber diferenciar entre una bronquiolitis y una alergia para poder tomar las medidas adecuadas en cada momento. Las alergias tienden a producir una secreción de mucosidad relacionada con los cambios de estación o con el contacto con el polvo, humedad, etc. La alergia se acompaña de tos seca con sibilancias o pitidos, estornudos muy frecuentes y/o seguidos, picor en los ojos y lagrimeo abundante. Los niños con alergia no tienen fiebre, ronquera ni dolor muscular. Y a diferencia del resfriado, las alergias suelen durar más de dos semanas y pueden iniciarse más bruscamente tras la exposición a aquello que las produce (polvo, polen, etc.).

Ayuda médica y medicación

Cuando tendremos entonces, que acudir al médico si vemos que nuestros pequeños presentan estos síntomas. La respuesta será siempre si el niño:

  • Cada vez respira peor.
  • Se observa un hundimiento de los espacios situados entre las costillas cuando respira.
  • El niño tiene los labios morados o azulados. 
  • No puede mantenerlo despierto.
  • El niño no quiere beber/comer como antes.
  • El niño tiene fiebre alta (por encima de 39°).
  • El niño se queja de dolor de oídos, o se tira de las orejas y está irritable.
  • El niño tiene mucha tos y mucosidad.

No hay ninguna medicina eficaz para combatir al Virus Respiratorio Sincitial, es decir que no no existe un tratamiento específico para el virus. Los antibióticos que se usan para tratar las infecciones bacterianas no son eficaces para las infecciones causadas por virus, como la bronquiolitis. Sin embargo, la mayoría de los lactantes pequeños con bronquiolitis no necesitan una medicina específica, pero necesitan paciencia y cuidados para respirar y beber más cómoda y fácilmente. Hay una serie de medidas a tener en cuenta para favorecer los sintomas de este virus en los lactantes:

  • Si tiene fiebre, dar un antitérmico como Paracetamol o Ibuprofeno (éste sólo si es mayor de 3 meses).
  • Ofrecerle líquidos (agua o leche) de forma regular y en pequeñas tomas, para mantener una buena hidratación.
  • Hacer lavados nasales con suero fisiológico o soluciones “salinas” y aspirar las secreciones le ayudarán a mantener despejada la nariz. Si además elevamos la cabecera de la cuna y colocamos al bebé un poco incorporado y boca arriba (decúbito supino), podrá respirar mejor.
  • Es posible que el niño coma más lentamente que de costumbre y tolere peor los alimentos. En estos casos, es mejor ofrecerle cantidades más pequeñas y frecuentes de líquidos y alimentos blandos para evitar que se fatigue o se deshidrate.
  • Es importante evitar cualquier exposición al humo del tabaco. No fumar en casa.
  • El uso de broncodilatadores no ha demostrado que mejore la evolución. Tampoco el uso de corticoides (ni inhalados ni por vía sistémica). Sólo en aquellos casos con antecedentes familiares o personales de atopia, el pediatra puede realizar una prueba con beta-2 agonistas inhalados, medicinas que sirven para abrir las vías respiratorias. Esto parece ayudar a algunos niños, pero no siempre ocurre así.
  • Hay que tener en cuenta que los jarabes para la tos y los mucolíticos no son útiles y pueden ser perjudiciales.
  • En climas muy secos, es recomendable poner un vaporizador o humidificador en la habitación donde duerme el niño para ayudarle a mantener las fosas nasales despejadas. Este aparato ayudará a que las secreciones sean más fluidas y fáciles de eliminar.

 Las mucosidades nasales y la saliva pueden ser contagiosas durante 1 semana o más. En realidad, no se puede hacer mucho para evitar que los niños transmitan o adquieran este tipo de infecciones respiratorias, como bien dice la frase “los niños, niños son”, pero si podemos tirar los pañuelos de papel sucios tras usarlos, y sobre todo la frase por excelencia que ¿quién no recuerda?: “ a lavarse las manos, por favor!”. 

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Diplomada en Enfermería por la escuela universitaria de Sant Joan de Dèu perteneciente a la Universidad de Barcelona. Máster en Enfermería quirúrgica por la Universidad de Barcelona en el Hospital de tercer nivel Sant Joan de Dèu. Postgrado en enfermería de Salud laboral por la Universidad internacional de Cataluña. Máster en formación para el profesorado en enseñanza de educación secundaria obligatoria, bachillerato, formación profesional e idiomas.

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