Quiromasaje: cómo darse un masaje para activar la circulación.
07/05/2020

Quiromasaje: cómo darse un masaje para activar la circulación.

Rehabilitación y Quiromasaje

Todos hemos notado alguna vez, sobretodo al final del día, la sensación de tener las piernas hinchadas, cansadas, pesadas, hormigueo… Estos síntomas son indicadores de que tenemos un problema circulatorio transitorio en las piernas. Cuando, además de tener estas sensaciones, observamos que los tobillos y los pies están engrosados, hay cambio de coloración en la piel a un tono rojizo, sequedad, picor constante, aumento de temperatura, arañas vasculares, etc, podemos pensar en una insuficiencia venosa crónica (IVC). Enfermedad que acostumbramos a infravalorar y que puede empeorar con la edad y, si no tratamos, puede acabar disminuyendo nuestra calidad de vida personal y laboral y, hasta incluso, si la enfermedad progresa, producir, edemas, coágulos en las varices o hemorragias.

Sabiendo la importancia que tiene el retorno venoso y lo que comporta que la circulación de retorno no haga su función correctamente, hoy veremos cómo nosotros mismos podemos activar la circulación, aliviar estos síntomas y evitar que, lo que es algo temporal, pueda acabar en enfermedad. Y, en caso de padecer de IVC, mejorar la calidad de vida y prevenir su progreso.

 

¿Cómo darnos un masaje para activar la circulación?

Consideraciones a tener en cuenta:

 

  • Antes de empezar, debemos saber que no en todos los casos se puede aplicar un masaje circulatorio.

 

  • En los casos en que sí, queremos que el masaje sea lo más efectivo posible. Para ello tenemos que seguir unas pautas que harán que los efectos sean los buscados y lleguemos a conseguir los objetivos que nos planteamos: disminuir los síntomas, activar la circulación y mejorar la calidad de vida.

 

Es por ello que, antes de empezar con las maniobras, es importante tener en cuenta una serie de consideraciones:

 

  • Valorar si hay alguna contraindicación para darse el masaje.

 

  • La temperatura de la sala debe ser más bien fresca, ya que habitaciones con mucho calor (calefacción) empeoran la circulación. Es mejor estar abrigado del tronco para que la pierna sienta frescor.

 

  • Las piernas deben estar desprovistas de ropa.

 

  • Limpiar la zona a masajear y las manos.

 

  • Quitarse anillos, pulseras, relojes o cualquier accesorio que pueda dañar la piel e infectar.

 

  • Tener a mano el lubricante, preferiblemente aceite vegetal o crema para piernas cansadas (son refrescantes), y papel y toalla para limpiarse al acabar.

 

  • Situarse en un lugar cómodo, con la pierna apoyada en cojines para que esté levemente en alto favoreciendo el retorno venoso, y la rodilla flexionada para facilitar llegar a la parte más distal (pie y tobillo).

 

  • Usar una pequeña cantidad de lubricante.

 

  • El masaje debe durar unos 15 minutos por pierna. Primero masajeamos una y, al acabar, la otra.

 

  • La dirección de las maniobras siempre debe ser hacia arriba, del pie hacia la cadera.

 

  • No debe ser doloroso.

 

  • La presión de las manos debe ser suave, con toda la palma de la mano de manera uniforme y nunca apretando con la yema de los dedos.

 

Las maniobras más indicadas para activar la circulación sanguínea

Veremos aquí las maniobras más sencillas y efectivas para poderse aplicar uno mismo y favorecer la circulación sanguínea.

Una vez estamos colocados en la posición que sea más cómoda para llegar a toda la pierna y con el material cerca para evitar interrumpir el masaje, es hora de empezar:

Colocamos una cantidad suficiente, no excesiva, de lubricante en las manos y lo repartimos primero por la pierna a masajear. Si vemos que es demasiada podemos retirarla con papel.

Una vez todo preparado, iniciamos el masaje.

 

Maniobras de contacto

Para realizar esta maniobra inicial usamos las dos manos. Las colocamos con las palmas de las manos mirando hacia arriba, de manera que los pulgares están situados en la parte anterior de la pierna y el resto de dedos por la parte posterior.

Consiste en desplazar las manos, con el máximo contacto a la piel de la pierna, sin dejar huecos ni saltos, ejerciendo una leve presión desde el pie hasta la cadera e ingle. Es como si acariciáramos la pierna.

Una vez realizadas varias maniobras en toda la pierna podemos hacerlas por zonas:

 

  • Del tobillo a la rodilla, rodeando bien el gemelo y sobrepasando el hueco poplíteo donde debemos acabar la maniobra.

 

  • De la rodilla (incluyendo todo el hueco poplíteo) a la cadera abarcando al máximo el muslo. En caso de no llegar a rodearlo entero subir una vez por la parte del cuádriceps y otra por la parte de posterior.

Acabamos volviendo a repetir varias maniobras de la pierna completa, del tobillo a la cadera-ingle.

Esta maniobra completa nos puede llevar unos 5 minutos.

 

Vaciaje profundo

El vaciaje profundo se realiza también con las dos manos, con toda la superficie, la presión es más profunda que las maniobras de contacto, pero no agresiva, y debe ser uniforme en toda la mano, sin presionar con las yemas de los dedos. Podemos decir que es parecido a las maniobras de contacto pero con algo más de presión sobre la piel y los músculos.

Igual que las maniobras de contacto, podemos hacer primero unos pases desde el tobillo hasta la cadera-ingle, luego por partes, de tobillo a rodilla (hueco poplíteo) y de rodilla (hueco poplíteo) a cadera-ingle y finalizar con varios pases de la pierna entera.

Esta maniobra la debemos realizar también durante unos 5 minutos.

Si nos centramos en las sensaciones de la pierna, veremos que ya empezamos a sentirlas mejor.

 

Maniobras de contacto

Para finalizar el auto-masaje, volvemos a realizar las maniobras de contacto anteriormente descritas durante otros 5 minutos.

Al final de la sesión observaremos que la coloración de la pierna ha cambiado, la sensación de fatiga ha disminuido sintiendo más ligereza y nos encontraremos mucho mejor. Podemos sobretodo comparar estas sensaciones con la pierna que no hemos masajeado y notaremos las diferencias.

Es hora de repetir toda la secuencia anterior con la otra pierna otros 15 minutos y habremos finalizado el masaje.

 

Viendo lo sencillo que es darse un masaje para activar la circulación y los grandes beneficios que de él se obtienen, ¿no te dan ganas de probarlo?

Te invito a dedicarle una media hora a tus piernas siempre que las sientas cansadas y compartas con nosotros las sensaciones que has tenido. Tus piernas te lo agradecerán.

 

 

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