quiromasaje
04/06/2020

Quiromasaje, ¿cómo hacer un masaje terapéutico?

Rehabilitación y Quiromasaje

Existen diferentes tipos de masaje según su finalidad. Podemos decir que la aplicación de los masajes puede tener fines terapéuticos, deportivos o estéticos y permiten al quiromasajista reportar, con su acción, todo tipo de beneficios, tanto físicos como psíquicos.  

Pero antes de empezar, ¿sabemos de qué hablamos cuando hablamos de masaje terapéutico?

 

¿Qué es un masaje terapéutico?

Para saber qué es un masaje terapéutico debemos entender qué significa la palabra terapéutico. Según la RAE (Real Academia Española), terapéutico es el conjunto de prácticas o conocimientos encaminados al tratamiento de dolencias.

Podemos afirmar entonces que el masaje terapéutico ayuda en el tratamiento de lesiones y dolencias.

El masaje terapéutico ha sido utilizado desde las más antiguas civilizaciones para aliviar numerosas dolencias y su aplicación aporta todo tipo de beneficios; como, por ejemplo, la estimulación de la circulación sanguínea y la circulación linfática, su acción sobre los tejidos, la oxigenación de la sangre, la relajación de músculos y tendones, y, cómo no, que favorece y equilibra el estado anímico.

 

¿Cómo hacer un masaje terapéutico?

Ahora que sabemos qué es el quiromasaje y el masaje terapéutico, podemos adentrarnos en cómo realizar un masaje terapéutico.

Como hemos dicho en párrafos anteriores, el masaje terapéutico va encaminado a aliviar molestias en distintas partes del cuerpo, provocadas por diversos factores como traumatismos, malas posturas, estrés, entre otros. Para conseguir este objetivo el masajista debe conocer a la perfección la anatomía y fisiología de los sistemas que son influidos por el masaje, los fundamentos fisiológicos de la masoterapia, en cuanto a efectos, modo de acción, indicaciones y contraindicaciones, y el aprendizaje de técnicas manuales.

Es imprescindible que el masajista tenga una titulación universitaria oficial o formación profesional que corresponda a la regulación sanitaria recogida en la Ley 44/2003 de ordenación de las profesiones sanitarias. Solo las profesiones recogidas en esta ley son consideradas sanitarias, y todas las que no estén aquí contempladas no están capacitadas, en España, para realizar tratamientos de patologías (incluyendo el masaje terapéutico).

Dicho esto, el masaje terapéutico se realiza manualmente, trasladando la energía mecánica de las manos del masajista a los tejidos de las zonas del cuerpo que se trabajan en cada caso.

Para ello el quiromasaje dispone de una gran variedad de maniobras para conseguir los efectos deseados. Veamos cuáles son, en el orden adecuado, y los efectos que de ellas obtenemos:

 

Maniobras de contacto, V o superficial 

Las maniobras de contacto se aplican tanto en superficies extensas (extremidad inferior o espalda) como en superficies más pequeñas, como un antebrazo.

Consisten en aplicar las dos manos y desplazarlas, con el máximo contacto, sin dejar huecos ni saltos, ejerciendo una leve presión en dirección al corazón o craneal, con el fin de realizar el primer contacto con el cliente, unir zonas dentro de una superficie (rodilla– muslo) y estimular el retorno venoso.

 

Fricciones localizadas 

Las fricciones se realizan sobre una lesión en la que queremos producir un fuerte efecto hiperemiante, calorífico y de arrastre.

Estas maniobras de fricción preparan la zona para recibir el beneficio de otras maniobras, al calentarla y producir un efecto analgésico que nos permite posteriormente trabajar de una forma óptima. La técnica se adaptará a las características de la superficie corporal que estamos tratando, ya sea digital, pulgar, en rastrillo, cubital, tenar, lineal, circular, etc.

Se realizan pequeños movimientos circulares o elípticos, breves y precisos, más una presión controlada, efectuados generalmente con los pulpejos de los dedos, que movilizan la superficie de la piel y músculos, uno sobre el otro. Se usan para el masaje articular. Este tejido será tan amplio como la laxitud del tejido celular subcutáneo lo permita y el paciente lo tolere.

 

Amasamientos

Es un masaje que aprieta los tejidos blandos energéticamente, cogiendo, deslizando y levantando los tejidos musculares, como intentando despegar la superficie de los tejidos profundos, y a su vez, desplazarlos siguiendo la dirección de las fibras musculares, moviendo también todos los líquidos internos. Se puede realizar con movimientos de torsión y trabajar con movimientos transversales. Para realizar esta maniobra, las manos sujetarán firmemente la zona a tratar, creando un efecto de garra, para poder realizar un movimiento de despliegue seguido de una torsión y estiramiento rítmico.

Existen diferentes tipos de amasamientos:

  • Amasamiento digital:

Se realiza con las dos manos, los dedos abiertos y sus puntas perpendiculares a la piel, tratando de penetrar entre las fibras subyacentes y evitando el simple deslizamiento sobre la superficie. Mediante este tipo de técnica se lleva a cabo el movimiento de amasar, en el que cada dedo traza un círculo, flexionando y extendiendo la primera y segunda articulación interfalángica, y actuando en conjunto como dos escobillas articuladas que hacen círculos hacia fuera, en rápida alternancia entre una y otra. Cada mano termina su movimiento cerrando la pinza entre índice y pulgar flexionados, haciendo un ligero pellizco.

  • Amasamiento nudillar:

Realiza el mismo movimiento de doble abanico que el anterior, pero se utilizan los nudillos de los cuatro últimos dedos haciendo circunducción con las articulaciones metacarpofalángicas. El primer dedo realizará este movimiento y flexión–extensión de la falange interfalángica como apoyo a la maniobra. Cada mano acaba su movimiento cerrando la pinza entre el nudillo del segundo dedo y primer dedo en flexión.

  • Amasamiento pulgar:

Se realiza con los primeros dedos, describiendo un círculo hacia fuera mediante flexión-extensión de la articulación interfalángica y una circunducción de la articulación metacarpo-falángica. Es fundamental que ambos dedos partan del mismo punto trabajando sobre la misma superficie alternadamente.

  • Amasamiento palmo-digital:

Consiste en coger el tejido entre la palma de la mano y el primer dedo, en un movimiento amplio que va despegando la musculatura del hueso y pasándosela de una mano a la otra, con una cierta torsión y compresión.

  • Amasamiento en pinza:

Consiste en desplazar las manos, con la pinza abierta entre el segundo y el primer dedo, de manera que alternativamente se juntan, produciendo un pinzamiento entre ambas, y se vuelven a separar en un movimiento de acariciamiento y torsión. Este amasamiento permite trabajar sobre superficies que sean amplias y poco flexibles.

  • Maniobra en pinza con ochos:

cada mano realiza un movimiento diferente. La mano que va dirigiendo traza un acariciamiento con torsión en forma circular antes de hacer una pinza con la otra mano. Los círculos se hacen hacia dentro y hacia fuera alternativamente. La maniobra en pinza con ochos produce una agradable relajación y calor, permitiendo movimientos muy amplios y globales, de ritmo lento y cadencioso, que favorecen una muy buena sensación de integración corporal en el cliente.

 

Compresión

Esta técnica de masaje no incluye el desplazamiento de las manos ni de los dedos sobre el tejido, la compresión es estática durante 30 a 60 segundos aproximadamente.

 

Percusiones

Son maniobras algo enérgicas que se realizan ya sea con el borde cubital de las manos o con la palma de las manos:

  • Percusión cubital:

Se realiza con los bordes cubitales de las manos; el impacto se produce, necesariamente, solo con el lateral del quinto dedo, mientras los demás dedos caen percutiendo sobre él, y este vuelve a levantarse inmediatamente, sin apoyarse sobre el cuerpo. El movimiento es realizado por la muñeca (aducción-abducción de la mano), con los dedos extendidos en el mismo plano que las palmas, y debe producirse tan rápidamente que un observador no pudiera distinguirlos. Es necesario respirar profundamente para no agotarnos antes de terminar el recorrido o disminuir el ritmo de modo apreciable.

  • Palmada cóncava:

Consiste en palmotear, manteniendo las manos lo más huecas y cerradas posibles, de modo que se forme un vacío que actúe de ventosa. El movimiento es realizado por la flexión-extensión de la muñeca y la mano se deja caer y se levanta muy rápidamente. Sirve para movilizar los líquidos a cierta profundidad de la piel y para desprender mucosidad de la cavidad torácica.

Estas maniobras, producen un impacto sobre el cuerpo y deben llevar, necesariamente, un buen ritmo constante y sin diferencias notables entre una y otra mano.

 

Vaciaje profundo

El vaciaje profundo se realiza con toda la superficie de la mano, la presión es más profunda, pero no agresiva, y debe ser uniforme en toda la mano. El movimiento es continuo, igual que la presión.

Al igual que la maniobra de contacto, se emplea también en todos los masajes. El vaciaje profundo activa la circulación sanguínea, evita la aparición de hematomas y petequias, ayuda en todos los procesos de recuperación, aumenta la temperatura corporal aunque sin provocar enrojecimiento (hiperemia), alivia la fatiga y acelera la recuperación en ámbitos deportivos.

Es esencial para hacer efectivo el resultado de casi todas las demás maniobras, con la sola excepción de las puramente neurosensitivas o las biomecánicas.

 

Maniobras sensitivas o acariciamentos 

Las maniobras sensitivas o acariciamientos son pases superficiales aplicados únicamente con la yema de los dedos, sin presión alguna, simulando un pañuelo de seda, que relajan el sistema nervioso a través de la sensibilidad cutánea por ser agradables sensorial y psicológicamente.

Estas maniobras se aplican generalmente al final del masaje para refrescar y calmar al cliente del estrés que hemos producido. Además, también permite potenciar al máximo sus efectos sedantes, cuando ya se encuentra totalmente relajado y confiado a nuestras manos.

Las maniobras sensitivas variarán dependiendo de la percepción final que se le quiera dar al masaje, pudiendo ser:

  • Rápida y de pases cortos para estimular.
  • Lenta y de pases largos para sedar.

En cualquier caso, siempre usaremos la misma superficie de contacto y presión.

 

Acabamos de ver las maniobras que se usan en un masaje terapéutico. La elección de una u otra irá en función de la dolencia, la zona a tratar, los objetivos que nos planteemos, las acciones que queramos provocar en las estructuras a manipular y las características del cliente, siempre teniendo en cuentas las indicaciones y contraindicaciones del masaje. Sean cuales sean las maniobras que usemos, es conveniente iniciar el masaje con maniobras de contacto y fricciones y finalizarlo con vaciaje profundo y acariciamientos.

Como podemos ver, hay gran variedad de maniobras para hacer un masaje terapéutico que nos ofrecen muchos beneficios a nuestro organismo. Pero que solo con los conocimientos y formación adecuados pueden llevarse a cabo correctamente y con seguridad. ¿Te gustaría conocerlas en profundidad?

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