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25/09/2014

El drenaje linfático, una ayuda en la retención de líquidos durante el embarazo

Durante el embarazo es muy frecuente sufrir de retención de líquidos que, en consecuencia, originan una serie de síntomas molestos. Una vida sedentaria y ganar excesivo peso durante el embarazo favorece la retención de líquidos, que se traduce en la sensación de pesadez, de cansancio y el síntoma más claro, tener las piernas y los tobillos hinchados. Normalmente durante el embarazo, se puede llegar a retener hasta un litro de líquido por día y llegando la noche cierta hinchazón en los tobillos. Pero tras el descanso nocturno, esa hinchazón debe bajar, si no es así, entonces sufres una excesiva retención de líquidos. El drenaje linfático trata de prevenir esa hinchazón mediante movimientos manuales realizados por profesionales sobre el sistema linfático. Estas maniobras canalizan el líquido hacia el torrente sanguíneo para que pueda ser eliminado del cuerpo. Es ideal que la madre se haga masajes al menos una vez a la semana, y complemente con caminatas que ayudan a evitar el estancamiento de la linfa. También suelen recomendar utilizar geles descongestivos, a base de vegetales.

Precauciones a tener en cuenta respecto al drenaje linfático

  • Consultar con el ginecólogo la conveniencia de recibir un masaje. Él mejor que nadie puede valorar las circunstancias específicas de la mujer y determinar si existe algún riesgo del drenaje linfático.
  • Recurrir siempre a un especialista acreditado y a un centro en el que se cumplan las medidas de seguridad e higiene necesarias para este tipo de tratamientos.
  • Esperar al segundo trimestre del embarazo para recibir los primeros masajes de drenaje linfático. Se trata de una medida de prevención para evitar los riesgos que se asocian a la primera etapa más delicada de la gestación
  • Los especialistas aconsejan a las embarazadas recibir los masajes en una posición recostada lateral o sentada.

Causas del edema y la retención de líquidos

drenaje linfatico

  • Por un lado nos encontramos con el factor hormonal, por aumento de la progesterona y de los estrógenos. La progesterona produce la relajación del músculo liso de las paredes venosas. Por otro lado el aumento de estrógenos va a favorecer la apertura de las fístulas arterio-venosas y por tanto contribuir al aumento de flujo en los miembros inferiores.
  • Otro de los factores que intervienen en la producción de este edema durante el embarazo, es el factor mecánico, debido al aumento de tamaño uterino y la compresión que éste ejerce sobre la vena cava (situada a la derecha del corazón) y las venas pélvicas, que llega a ser hasta 60 veces superior que en una mujer no gestante. Esto lleva a la dilatación persistente de la vena y con ello a la incompetencia valvular y a un déficit retorno venoso.
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Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (CAFE) por el INEF de Barcelona, Diplomada en Fisioterapia por la Universidad Ramon Llull de Barcelona, Certificado Curso de Quiromasaje por la Escuela Española de Quiromasaje, Instructora de Pilates por la Escuela Polestar Pilates y Especialista en Vendajes Funcionales. Amplia experiencia en docencia, ámbito hospitalario y entrenamiento deportivo.

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