Guía para mantener una práctica regular de yoga
23/01/2018

Guía para mantener una práctica regular de yoga

Muchas personas han conocido el yoga, lo han empezado a practicar y al cabo de unos meses, a pesar de los beneficios que estaban encontrando, lo han acabado dejando.

Principales obstáculos que nos impiden practicar yoga

Los factores que nos pueden llevar a realizar clases de yoga y a dejarlo pueden ser infinitamente variados, pero de manera resumida pueden agruparse de la siguiente manera:

  • Falta de tiempo: el pretexto más habitual para dejar de practicar yoga es la falta de tiempo. Es habitual estar apuntado durante meses a un centro de yoga, peleándonos con nuestros horarios para asistir a clase y al ver que nunca vamos o lo hacemos de manera irregular, acabarlo dejando.
  • Molestias: algunos alumnos a veces pueden notar que sus lumbares se cargan o que sienten molestias en cualquier otra parte del cuerpo después de las clases. En lugar de preguntar al profesor para adaptar su práctica hay quien decide directamente descartar esta disciplina.
  • Poca sintonía con el centro de yoga o el docente: también hay quien inicia la actividad con gran motivación y ve que le gusta, pero no acaba de conectar con el profesor, encuentra que las clases están muy llenas o que el centro en sí no cumple con sus expectativas.

Superar los barreras que frenan nuestra práctica

Si bien la falta de tiempo es un hecho real en la mayoría de personas, también lo es que está en nuestras manos priorizar y disponer nuestras horas de la manera que nuestra vida sea más plena. Hay casos en los que realmente será difícil sacar tiempo, pero la realidad es que la mayoría de personas podemos llegar a reorganizarnos sacando minutos de actividades intrascendentes para dedicarlas a algo que nos beneficiará a nosotros y a los que nos rodean. Tengamos en cuenta, además, que hoy en día han proliferado mucho los centros de yoga y la diversidad horaria es inmensa. Con lo cual no tendrá que resultar mu difícil encontrar un lugar donde podamos practicar en el horario que más nos convenga.

Respecto a la posibilidad que las molestias físicas frenen nuestra progresión, lo primero que debemos tener claro es que el yoga no es una práctica deportiva y que las palabras 'sufrimiento' y 'dolor' deben desterrarse de su diccionario. SA partir de aquí, si tenemos sensaciones físicas no deseadas, lo primero que debemos hacer es buscar asesoramiento en el la persona que imparta las clases y, a continuación, aplicar los consejos que nos dé. De manera general, es recomendable, sobretodo cuando empezamos, tomarse la práctica muy tranquilamente e ir aumentando la intensidad de manera gradual.

Por último, si vemos que el yoga nos va bien y disfrutamos de su práctica, pero la persona que lo instruye o el lugar donde acudimos no acaba de cumplir con lo que esperamos, por qué no probar en otro centro o incluso con otro método. Al igual que hay infinidad de locales donde se practica yoga, también existe una gran diversidad de metodologías y, en buena parte, la clave de nuestra continuidad estará en encontrar aquella escuela con la que encajamos más.

En busca de la regularidad

Llegados aquí, habrá quien pueda afirmar que no tiene problemas graves de tiempo, que no siente ninguna molestia en la práctica y que ya ha encontrado un centro de su agrado, pero aún así no consigue hacer yoga con asiduidad. Para estos casos y los anteriores podemos proponer los puntos clave para dar con la tecla de la regularidad:

  • Marcarse un horario: ya sea en un centro de yoga o en casa, si vamos a hacer yoga debemos proponernos qué días y horas vamos a hacerlo. Si algún día debemos cambiarlo no pasa nada, pero debemos tener un espacio reservado. De lo contrario lo iremos dejando pasar y nos frustraremos al ver que no tenemos continuidad.
  • Ser realista con la propuesta que nos hagamos. Si decimos que vamos a hacer yoga cada día está muy bien. Pero si sabemos que va a ser difícil cumplirlo, quizás mejor plantearnos hacerlo dos o tres veces a la semana. De esta manera, si lo cumplimos, nuestra satisfacción será mayor.
  • Aumento gradual tanto por lo que se refiere al tiempo, como a los días y la intensidad e la práctica. Es decir, si el primer día queremos hacer una práctica de tres horas a una intensidad muy alta y tenemos la intención de seguir así, existe una alta probabilidad que nos fatiguemos o incluso nos lesionemos. Por ejemplo, si practicamos en casa, es preferible empezar dedicando quince minutos de yoga suave y con el tiempo ir creciendo.

Al fin y al cabo, buena parte del éxito a la hora de conseguir regularidad estará en nuestra motivación, pero también en el plan que sigamos a la hora de elegir el centro de yoga, el método y el horario que se adapten a nuestras necesidades. Así como, nos ayudará ser rítmicos con nuestros horarios, graduales en el desempeño y realistas con nuestras posibilidades de dedicación.

¿Cuáles crees que son los factores principales para conseguir una práctica continuada? Nos interesa tu experiencia tanto si has conseguido ser regular como si lo has dejado en el camino.

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Licenciado en periodismo y en antropología social y cultural. Título de profesor de Yoga. Profesor y director de escuela de Yoga (Yoga Transforma)

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