derechos vejez
01/12/2020

Cuales son los derechos de las personas en la vejez

Tercera edad

“Todas las personas tienen derecho a un nivel de vida adecuado para la salud y el bienestar propio y de su familia, incluyendo comida, ropa, hogar y atención médica y servicios sociales necesarios, y el derecho a la seguridad en caso de desempleo, enfermedad, discapacidad, viudez, edad avanzada o cualquier otra carencia en circunstancias ajenas a su voluntad”.  Declaración Universal de Derechos Humanos (artículo 25, párrafo 1) 

La regulación de los derechos de la vejez en el mundo 

Desde el punto de vista legislativo, se exponen a continuación aquellos derechos vinculados mayormente a la dependencia física y mental de las personas de edad avanzada. Ya sea a nivel funcional y de autonomía, como a nivel individual en su gestión del día a día.  

Es un hecho, como todos algún día hemos podido comprobar hablando con personas mayores de nuestro entorno, que, a nivel social y jurídico, muchas veces se sienten desprotegidas respecto a ello, viéndose en nuestra sociedad con un bajo nivel de fortaleza ante muchas situaciones.  

“En 1991 la Asamblea General adoptó los Principios de las Naciones Unidas en favor de las Personas de Edad, que enumeraban 18 derechos de las personas mayores relativos a la independencia, la participación social, la atención, la realización personal y la dignidad.”  Asamblea General de las Naciones Unidas (resolución 46/91), 16 de diciembre de 1991. 

A pesar del escenario socio demográfico actual, en el plano jurídico “ser viejo” todavía significa vivir sujeto a una situación de vulnerabilidad. No es de extrañar que la persona mayor vea debilitada su voluntad y padezca situaciones reales de desprotección jurídica y/o discriminación, en cuanto a su libertad, su autonomía y dignidad. También es frecuente que su vida y su patrimonio se vean afectados negativamente, a causa de la falta de un régimen normativo que le dé respuestas jurídicas acordes a los tiempos que corren. 

En la actualidad, el derecho de la vejez comprende el estudio de cinco cuestiones principales: 

  1. La discriminación por edad, la vulnerabilidad y la capacidad jurídica de las personas mayores. 
  2. Los derechos humanos de autonomía, referidos a los derechos personalísimos, la autodeterminación y autoprotección, a las libertades y a la propiedad en la vejez. 
  3. Los derechos humanos de participación, vinculados a la familia, la inclusión social y la participación política.  
  4. Los derechos sociales, fundados en las exigencias de la igualdad material de las personas mayores. 
  5. Los sistemas de protección y garantías en orden de asegurar el acceso a la justicia de este grupo.

Es cierto que encontramos una gran diversidad de iniciativas, si nos enfocamos en las políticas legislativas enfocadas a programas para el beneficio de personas mayores. Mediante estas, la construcción, evolución e implantación de los derechos en la vejez pueden evolucionar considerablemente; pero no hay que olvidar que el trabajo económico y presupuestario por parte del gobierno de cada país y de sus instituciones tiene un carácter primordial. 

¿Podríamos así, olvidar la visión de la vejez como un período de carencias y limitaciones tanto económicas, como de autonomía, dando derechos, y no solo beneficencia, y teniendo en cuenta la longevidad hoy en día, mucho más extendida y también a muchas personas de edad avanzada con niveles físicos activos y con grandes inquietudes culturales y personales?

Este nuevo planteamiento da lugar a un “nuevo paradigma” para futuras generaciones, que indica que todos formamos parte, con responsabilidad propia, en nuestro entorno social y familiar y, por supuesto, individual. No se trata de vivir más, sino de vivir más bien, de vivir mejor. 

¿Qué obligaciones encontramos por parte de los Estados? 

  • La obligación de los Estados es proteger, promover y respetar los derechos de las personas, algo fundamental para la evolución y desarrollo de políticas encaminadas al bienestar social y de conciliación grupal. 

 

  • Respetar y proteger sin que interfieran en él, los derechos humanos culturales, económicos y sociales.  

 

Los derechos de las personas en la vejez en España: 

  • Derecho a un nivel de vida estándar propio, con unas necesidades básicas cubiertas de las personas: una nutrición adecuada, vivienda digna y vestimenta. 

 

  • Derecho a una prestación social, asistencial y seguridad. 

 

  • Derecho a la no discriminación por edad, estatus social o económico: acceso integral a los servicios de vivienda, salud, servicios sociales y empleo. 

 

  • Derecho al trato con dignidad, protección al rechazo o abuso mental por terceros. 

 

  • Derecho al acceso a altos estándares de salud

 

  • Derecho a la participación activa en lo social, económico, político y cultural dentro de la sociedad.  

 

  • Derecho a tomar decisiones en cuanto a su propio bienestar. 

 

Tanto el gobierno como nosotros mismos debemos seguir trabajando para el bienestar de las personas mayores, independientemente del momento vital en el que se encuentren, estatus social y económico y, por supuesto, en fomentar una vida plena aun cuando a niveles físicos y cognitivos sean más vulnerables, sin poder ser tan partícipes como años y décadas atrás.  

Este es un trabajo para todos, si queremos evolucionar en el desarrollo de políticas de dependencia a nivel legislativo con visión de futuro, que se apliquen y lleguen a cada persona que así lo necesite.  

En España, encontramos una legislación extensa y abundante, que no solo incluye la regulación de los derechos de la Declaración Universal de Derechos Humanos expuestos anteriormente; sino que también contempla los derechos constitucionales, civiles, penales, de seguridad, sanitarios y de protección, como, por ejemplo, es el caso del derecho a las pensiones. 

En el 2011 se reguló el establecimiento de la dependencia en tres grados y/o niveles en las personas: dependencia moderada, severa y gran dependencia:

  • Grado I. Dependencia moderada: cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, al menos una vez al día, o cuando tiene necesidades de apoyo intermitente o limitado para su autonomía personal. 

 

  • Grado II. Dependencia severa: cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, dos o tres veces al día, pero no requiere el apoyo permanente de un cuidador, o cuando tiene necesidades de apoyo extenso para su autonomía personal. 

 

  • Grado III. Gran dependencia: cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, necesita el apoyo indispensable y continuo de otra persona o cuando tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal.

En conclusión, vamos hacia una sociedad cada vez más envejecida, en la cual el trabajo hacia el bienestar de las personas debe ser continuo, independientemente de en qué punto de su vida se encuentre la persona.  

¿Crees que es suficiente el trabajo que se está haciendo por parte de gobiernos, instituciones y por la propia población?. Estaremos encantados de que compartas con nosotros todas tus opiniones y visiones al respecto. 

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Directora de Mindtraining. Abogada, coach co-activa certificada profesional (PCC) y profesora invitada de la Universidad de Barcelona, Pompeu Fabra y UDIMA.

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