Cómo dar los primeros pasos en Mindfulness
02/11/2017

Cómo dar los primeros pasos en Mindfulness

Aplicando las técnicas de Mindfulness a nuestro día a día nos puedes abrir la puerta a un cambio trascendental y profundo en nuestra vida. Sin embargo, una gran recompensa requiere una preparación a la misma altura. Los primeros pasos, los cimientos, que coloquemos al inicio de nuestra andadura en el camino del Mindfulness determinarán en gran medida nuestras posibilidades de éxito.

Adoptar una mente de principiante en Mindfulness

Las personas que han incorporado el Mindfulness a su vida diaria recuerdan muy bien lo que les llevó a ese punto. Aquel momento en el que te das cuenta que quieres recuperar tu vida conectando contigo mismo es único e irrepetible. Porque, como afirma el maestro zen Suzuki Roshi, “son muchas las posibilidades que se abren ante la mente del principiante, pero muy pocas las que se presentan a la mente del experto”.

Con ello se pone de relieve que los principiantes hacen frente a las nuevas experiencias sin saber demasiado, sin peso en la mochila, y como consecuencia están más abiertos a incorporar equipaje. Esta abertura es una cualidad de la mente que nos aporta más creatividad. El truco está en no perder nunca esta manera de aproximarse a nuevos conocimientos. Si te consideras docto, instruido, pierdes esa cualidad de la mente de principiante. Pero si recuerdas que cada momento es nuevo y que todo es susceptible de ser desaprendido y reaprendido, dejarás espacio para que tu conocimiento y experiencia vaya creciendo. Y así tendrás acceso, siempre que lo precises, a la mente de principiante.  

La respiración nos ancla en el presente

La respiración es un fenómeno fisiológico que se produce permanentemente en nuestro cuerpo desde el momento en que nacemos hasta que morimos. El aire entra y sale de nuestros pulmones, unas veces de manera más pausada y regular, otras de forma más agitada y sin compás.

Como siempre nos acompaña, si tomamos consciencia de ella, la respiración puede convertirse en la mejor forma de desarrollar la capacidad de atención y vivir en el momento presente. Solo en el presente respiramos, en el aquí y el ahora, porque el aliento anterior ya no está y el siguiente todavía no se ha dado. Por esta razón, muchas tradiciones, en sus prácticas contemplativas, meditativas y de relajación, usan como primer objeto de atención el flujo de la respiración y las sensaciones físicas que lo acompañan. El mismo Buda afirmó que “la respiración encierra en su interior todo lo necesario para el cultivo del amplio abanico de nuestra humanidad, especialmente de la sabiduría y de la compasión”.

La razón de ello es que el hecho de estar atentos a la respiración no se limita a un acto puramente físico y mecánico, sino que nos llevan a un estado de consciencia superior en el que nos hacemos más conscientes y nuestras percepciones son más claras. Poco a poco empezamos a darnos cuenta de los que significa realmente la atención. La atención nos revela la relación que existe entre el que percibe (el yo) y lo que es percibido (el objeto). De manera que nos acabamos dando cuenta que ambos forman parte de una misma totalidad dinámica que nunca ha dejado de estar unida.

Es simple pero no fácil

Hay quien ha afirmado que el cultivo del Mindfulness es el trabajo más duro del mundo. No es complejo, es simple. Pero requiere grandes dosis de tenacidad, voluntad y paciencia. Quizás resulta contradictorio que tratar de ser lo que realmente somos, se presente como un reto hercúleo. Lo que está claro es que se trata de una tarea que nadie puede hacer en nuestro lugar y que por ello requiere toda nuestra atención y dedicación.

Esto no quiere decir que debamos plantearnos la práctica del Mindfulness como un trabajo arduo y tedioso. Que sea difícil no descarta que nos lo podamos tomar como un juego. Es algo demasiado importante como para que nos lo tomemos desde la seriedad. Hay que abordarlo desde la libertad y  la alegría, elementos clave para nuestro bienestar y, al fin y al cabo, para que la práctica del Mindfulness tenga recorrido.

Como conclusión, el Mindfulness puede convertirse en un elemento intrínseco de nuestra vida, un camino para conocernos y expresarnos de manera auténtica. La manera cómo debemos realizar este camino podrá variar en cada caso, pero como punto de partida deberá incluir estos elementos fundacionales: una mente fresca de principiante, la observación de la respiración para desarrollar nuestra capacidad de estar presentes y la asunción que es una tarea difícil que requiere toda nuestra dedicación y motivación. Quizás todo esto no tendrá para nosotros un sentido claro, hasta que nos sentemos y empecemos a practicar.

¿Cuáles crees que deben ser los pilares de la actitud de la persona que quiere emprender la práctica del Mindfulness? En el caso que lo hayas practicado, ¿qué recuerdos tienes de tus inicios?

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Licenciado en periodismo y en antropología social y cultural. Título de profesor de Yoga. Profesor y director de escuela de Yoga (Yoga Transforma)

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