Cómo practicar yoga cuando no tenemos tiempo
28/02/2017

Cómo practicar yoga cuando no tenemos tiempo

“Me encantaría hacer yoga pero no encuentro el momento”. No serán una ni dos las veces que habremos pronunciado esta frase o la habremos repetido en nuestra mente. ¿Pero realmente no disponemos ni de un pequeño espacio de tiempo para dedicarlo a practicar yoga? ¿O quizás disponemos de muy poco y pensamos que no vale la pena? 

Encontrar el momento para practicar yoga

Lo más probable es que una respuesta honesta a la pregunta anterior, nos lleve a la conclusión que si priorizamos, entre nuestras obligaciones y pasatiempos podemos hacer un hueco al yoga. Por otro lado, en caso que no tengamos ni un minuto libre, quizás deberíamos replantearnos si hay alguna manera de organizamos para dedicar ni que sea unos instantes diarios a nuestro bienestar.

Porqué quizás uno de los grandes errores que cometemos a la hora de proponernos retos, es ponernos el listón demasiado largo. Pensamos que para iniciar una actividad disponer de mucho tiempo. Y con esta escusa lo vamos posponiendo. Pero si la realidad es que no disponemos de ese tiempo, por qué no proponerse unos objetivos acordes con nuestra disponibilidad. Por ejemplo, en el caso del yoga, pensaremos que debemos dedicarle una hora al menos dos o tres días a la semana, más los desplazamientos en el caso que acudamos a clases. Lo que aquí proponemos es que si disponemos de mucho menos tiempo, busquemos la manera de sacarle provecho.  

La constancia es la clave

En yoga, como en casi todo, mejor la calidad que la cantidad. Y mejor la regularidad que los esfuerzos aislados. Os sonará familiar la historia de una persona que a principios de año hace su lista de buenos propósitos. En el número está hacer yoga una hora cada día. Lo consigue nos días, impulsada por el entusiasmo, pero en febrero no hay noticias ni del yoga ni del resto de la lista.

Quizás esta historia tendría un final distinto, si el propósito fuera más realista. Podemos empezar dedicándole 5 o 10 minutos y a medida que le vamos encontrando el gusto, si disponemos de más tiempo, lo podemos ir incrementando gradualmente. Nuestra mente funciona por patrones que se establecen a través de los hábitos, de manera que si hacemos una actividad regularmente nos acaba costando mucho menos que si la hacemos puntualmente. Así mismo, los beneficios propios del yoga a nivel físico y mental se percibirán más claramente si conseguimos sostener una práctica constante aunque sea breve.  

Propuesta de rutinas breves

Es cierto que en este punto, una de las principales barreras para ponernos en acción serán las dudas sobre qué posturas realizar, cómo seleccionarlas y en qué orden. Y la verdad es que las combinaciones pueden ser infinitas. Simplemente, para ponerlo fácil y evitarnos más excusas, proponemos tres opciones para practicar yoga cuando dispongamos de poco tiempo.

  • 1ª opción (5 minutos): Energizante

Realizar Surya Namaskar (el saludo al sol) 6 veces. Es una secuencia fluida que pretende poner en funcionamiento todo nuestro organismo, coordinando cada movimiento con la respiración. En función del estilo o la escuela de yoga, existen múltiples variaciones del saludo al sol. Escojamos la que ya conozcamos o la que encontremos más acorde con nuestras posibilidades.

  • 2ª opción (10 minutos): tonificante

Marjariasana (gato dinámico): movimiento con manos y rodillas en el suelo para flexibilizar la espalda, que podemos realizar durante un minuto. 
Surya Namaskar: saludo al sol 6 veces.
Trikonasana (triángulo): postura lateral que realizaremos hacia ambos lados, manteniendo medio minuto en cada uno.
Virabhadrasana II (guerrero): postura de fortalecimiento y apertura que también mantendremos medio minuto hacia cada lado. 
Paschimottanasana (pinza): postura sentada de flexión hacia delante en la que se estira toda la parte posterior de las piernas y la espalda, entre uno y dos minutos.

  • 3ª opción (15 minutos): relajante

Empezaremos con ejercicios de respiración, como por ejemplo Savitri (contar mentalmente la inhalación y la exhalación para que duren lo mismo y se equilibren). Combinaremos algunos movimientos suaves como el gato dinámico, un saludo al sol y la pinza. Seguiremos con una relajación en la postura de Savasana, estirándonos boca arriba y cerrando los ojos, dejando que el peso de todo nuestro cuerpo se deje ir.  Y terminaremos con una breve meditación focalizando nuestra mirada en una vela y al cerrar los ojos tratar de retener la imagen de la llama en nuestra frente.

Al fin y al cabo, dependerá de las características de cada persona que necesitemos más una práctica energizante, tonificante o relajante. Y si queremos ir más allá, también es posible combinar estas opciones, juntando ejercicios o bien haciendo un tipo de práctica en la mañana y otro por la noche. Si además con el tiempo, al ver los beneficios que nos aporta, decidimos ir ampliando el tiempo que le dedicamos o incluso asistir regularmente a un centro de yoga, veremos cómo nuestro bienestar nos lo recompensa. 

¿Has dejado de practicar yoga por falta de tiempo? Trata de aplicar alguna de las opciones propuestas y cuéntanos si lo ves factible.  

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Licenciado en periodismo y en antropología social y cultural. Título de profesor de Yoga. Profesor y director de escuela de Yoga (Yoga Transforma)

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