¿Cuánto debe durar un proceso de coaching?
05/03/2020

¿Cuánto debe durar un proceso de coaching?

Coaching

En la sociedad actual, altamente obsesionada con el tiempo, cada minuto es oro. Por ello es habitual que cuando vamos a empezar un proceso de coaching, que sea importante tanto para el profesional como para el cliente preguntarse y decidir hasta cuánto se alargarán las sesiones. Existen algunos criterios consensuados para establecer la duración de este proceso, pero también deberemos tener en cuenta que en muchas ocasiones las cosas no salen como esperábamos.

 

Cada caso marcará la duración del proceso de coaching

¿Hay un número de sesiones mínimas? ¿Y máximas? ¿Cuándo debemos poner el punto y final? La respuesta más natural, y obvia, es que habrá casos que necesitan más tiempo y otros menos. Cada proceso requerirá su tiempo y no podemos encorsetarnos en una duración determinada.

Sin embargo, podemos encontrar un punto medio entre evitar ser excesivamente rígidos y dejarnos llevar por la indeterminación. A nivel práctico nos puede ser útil tener en cuenta algunos aspectos que nos guiarán a la hora de decidir la duración del proceso.

 

Tipo y duración de las sesiones de coaching

Las sesiones de un proceso de coaching pueden ser presenciales, por videollamadas o, incluso, telefónicas. Lo importante no es el medio, sino el modo. Para que tengan un sentido y esté justificadas es importante que cada sesión tenga un objetivo específico, una serie de subobjetivos y una estructura en la que se pongan en juego competencias concretas del coach y actividades definidas.

Para marcarnos un posible criterio (que no es absoluto) las sesiones pueden durar aproximadamente una hora y no pueden ser infinitas.  Tanto para el profesional como para el cliente es importante que el número de sesiones se acuerde previamente. También de una forma orientativa, podemos decir que un proceso estándar suele durar entre cuatro y diez sesiones.

 

Motivos para prolongar el número de sesiones de coaching

Como existen diversos factores imprevisibles y cada caso es distinto, nos puede ser útil contemplar una serie de motivos por los que se puede alargar más las sesiones de media.

Algunas de estas razones podrían ser los siguientes:

  • Alteración en el trabajo de descubrimiento del objetivo, ya que a veces son necesarios varios ciclos para llegar al objetivo real.

 

  • Complicación del trabajo de resolución de resistencias y problemas a la hora de trabajar con las acciones. A veces son necesarios varios ciclos para resolver las resistencias o problemas a medida que van surgiendo en los intentos de acción. Este punto es importante ya que si ves que el proceso se alarga y no es por uno de los motivos anteriores, deberás plantearte qué es lo que está pasando.

 

Llegados a este punto nos deberemos preguntar: ¿Qué es lo que puede estar ocurriendo si se van sucediendo las sesiones y el objetivo no se clarifica? ¿Qué puede estar ocurriendo si pasan las sesiones y las acciones no se ponen en práctica?

 

Saber detectar las dificultades en el proceso de coaching

Existen ciertas causas comunes que dificultan el proceso de coaching. Si partimos de la base de que el cliente o coachee tiene un deseo genuino de cambiar algo y ese es el motivo por el cual ha llegado a nuestra consulta, algunos de los motivos pueden ser los siguientes:

  • El objetivo es demasiado grande, se quiere abarcar demasiado (y el coachee no lo quiere reducir).

 

  • El objetivo no se termina de definir (el coachee no parece que lo vea o quiera).

 

  • El coachee tiene demasiados objetivos (y no quiere dejar ninguno).

 

  • Las acciones no están dimensionadas en plazos realistas (el coachee insiste en que todo está bien y es realizable).

 

  • El objetivo no era el correcto y el coachee no se pudo comprometer con las acciones.

Independientemente de tu pericia a la hora de acompañar a tu coachee en la definición de los estados y del objetivo y acciones, estos temas son siempre los que crean dificultad a la hora de conseguir que un proceso fluya hacia el objetivo y en un número de sesiones razonable. La relación de confianza con el coachee también nos permitirá hablar claramente de estos temas con él y si hace falta confrontarlo con lo que está ocurriendo.

 

En definitiva, si aplicamos los criterios comentados, cada proceso de coaching durará lo que necesite durar dentro de unos límites. Y tanto la duración como los límites los veremos más claros cuánta más recorrido tengamos. Podríamos decir que la experiencia, el análisis riguroso de las implicaciones de cada caso y la intuición jugarán un papel combinado que nos guiará a la hora de decidir la duración del proceso de coaching.

 

¿Te habías parado a pensar que es importante establecer una duración del proceso de coaching en la primera sesión? ¿Cuáles deberían ser desde tu punto de vista los criterios fundamentales a la hora de establecer hasta cuándo debe alargarse un proceso de coaching?

 

 

 

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Licenciado en periodismo y en antropología social y cultural. Título de profesor de Yoga. Profesor y director de escuela de Yoga (Yoga Transforma)

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