sesión coaching
06/04/2020

Un ejemplo de coaching en seis sesiones

Coaching

Una primera sesión de coaching

En la primera sesión estableces el encuadre general del proceso y también los detalles: explicas los fundamentos del proceso del coaching, determinas los acuerdos necesarios (acuerdo, logístico, honorarios...). Explicas el código deontológico por el que se rige el coaching y los puntos más importantes relacionados con la confidencialidad y la protección de datos.

Es necesario tener presente que uno de los objetivos de esta sesión es establecer una relación de confianza. Es básico para el desarrollo del proceso.

Exploras la demanda con la que viene el coachee y haces una exploración inicial del estado actual y el estado deseado. Para ello, te focalizas en las motivaciones, las necesidades y los estados emocionales con los que el coachee se identifica. Es muy importante conocer cuán motivado y comprometido está el coachee y hacerle ver que este proceso implicará cambios personales que debe asumir voluntariamente y con conciencia si quiere que el cambio se produzca y el objetivo se consiga.

A partir de aquí marcas y comunicas al coachee cuáles podrían ser los objetivos de las próximas sesiones.

 

Las siguientes sesiones

En la segunda sesión revisas y profundizas en el objetivo. Trabajas en el meta-objetivo que define el "para qué" quiere ese objetivo.

Trabajas más profundamente el estado actual y lo que conlleva estar y quedarse en ese estado. Trabajas, asimismo, el estado deseado al cual se quiere llegar y los detalles de cómo se sentirá tu coachee una vez llegue allí.

Identificas recursos y potencialidades, y permites que se formulen subobjetivos si hace falta. Cuando tengas un panorama inicial claro y repleto de datos, hablas de las áreas en las que hay margen de mejora. Al hacer esto, el coachee ve sus puntos débiles y fuertes por sí mismo.

En la tercera sesión, el objetivo ya tiene una definición bastante concreta y se valora que cumpla con la definición de objetivos smart, que veremos de manera detallada más adelante.

Creas consciencia y profundizas en el estado deseado y en las razones por las cuales no se fluye y se consigue de forma natural. Es el momento de identificar las resistencias y de detectar creencias limitantes que estén dificultando llegar al objetivo. A la vez, comunicas perspectivas más amplias, haces un seguimiento e inspiras el compromiso al cambio.

En la cuarta sesión empiezas a diseñar un plan de acción y trabajas en las evidencias que permitirán medir los avances en el plan. Acompañas a tu coachee para que ponga fechas o plazos con los cuales se pueda comprometer. Sigues con la toma de consciencia y con el trabajo de identificar las resistencias que puedan aparecer en cada paso.

En la quinta sesión, cuando hay un plan de acción en marcha, es importante hacer un seguimiento para saber cómo está funcionando. Durante todo el proceso debes seguir identificando las resistencias y las dificultades que se encuentra el coachee para conseguir realizar las acciones marcadas.

Implicas al coachee en la valoración, concretas lo que es importante para él, reajustas el plan de coaching, si es necesario, y lo haces responsable de sus acciones. Haces reconocimientos y das feedback al coachee para motivar, ayudar a tomar consciencia y comenzar a recoger los logros. Preparas, organizas y repasas la información recogida de las sesiones para preparar el cierre en la siguiente sesión.

 

La última sesión

En la última sesión de un proceso valoras las acciones realizadas y los objetivos conseguidos, revisas el estado deseado al concluir el proceso, expones la toma de conciencia del proceso de manera global:

  • ¿De qué se ha dado cuenta?
  • ¿Qué talentos ha utilizado?
  • ¿Qué puntos de mejora puede incorporar en el futuro?

Es de suma importancia que, en el cierre del proceso, el coachee tome consciencia de forma muy clara de que ha conseguido el objetivo y que puede recoger cada uno de los aprendizajes y cambios realizados.

Este ejemplo nos debe mostrar que el proceso en el coaching es una serie de pasos con un objetivo. A la vez, es un proceso de aprendizaje en el que el coachee aprende cosas de sí mismo, de su entorno o de sus limitaciones. Ese aprendizaje es lo que permite alcanzar un objetivo de forma duradera. Es muy importante establecer un vínculo y crear una relación con el coache. Sin la confianza necesaria, el proceso no será todo lo óptimo que podría ser. Debe existir un seguimiento que permita al coachee sentir que está siendo acompañado en el proceso y no perder el foco. El cierre es el momento en que el coachee puede recoger los frutos del proceso, los aprendizajes y, si hace falta, montar las bases para un desarrollo posterior.

De las diferentes sesiones desgranadas ¿cuál crees que resultará clave para el éxito del proceso? ¿Por qué?

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Licenciado en periodismo y en antropología social y cultural. Título de profesor de Yoga. Profesor y director de escuela de Yoga (Yoga Transforma)

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