La relación entre el coach y el cliente
04/05/2020

La relación entre el coach y el cliente

Coaching

El coach y el cliente establecen una relación en la cual el profesional se implica a niveles profundos. Este vínculo se empieza a crear en la primera sesión, en la que es ideal que se comience a entablar una confianza mutua, donde ambos se vean fuertes y capaces.

 

Crear un vínculo desde la primera sesión de coaching

Cuando uno empieza sus prácticas como coach, es muy importante que ponga la atención en la relación con el coachee o cliente. Con él se establece una relación estrecha sin que deje de ser una relación profesional. En un proceso de coaching van a surgir de forma natural muchas emociones y sentimientos y, como coach, quieras o no, estarás involucrado e implicado con tu coachee. Has de tener en cuenta que, como ser humano, eres una persona empática y, por lo tanto, tendrás que estar atento a no quedarte enganchado a las emociones del coachee. De lo contrario, no podrás hacer bien tu trabajo.

Puedes atenderlo sin necesidad de ponerte en su lugar en todo momento. De esta manera, el coachee se sentirá atendido y su confianza irá creciendo mientras puede realizar este proceso tan personal e íntimo. Esta dificultad se va a manifestar sobre todo en la fase de exploración del estado actual del coachee. La función del coach es acompañarlo para poder clarificar su estado actual, describiendo hechos, comportamientos, emociones y creencias que componen su realidad actual, y esta parte siempre incluye una carga emocional. Es importante que el coachee pueda expresar explícitamente lo que le está ocurriendo. Si no nunca sabrá lo que quiere y, consecuentemente, no podrá definir el estado deseado y el objetivo que hay que conseguir.

Es justamente esta fase del proceso en la que se afianza la relación entre el coach y el coachee. Cuando el cliente se compromete, el coach asume el rol más difícil, que es el de conductor. Bajo ese rol, el coach acompaña al coachee por un camino que tendrá como resultado que este encuentre sus propias respuestas. Es fundamental que el coachee confíe en el coach y en sus capacidades para ayudarlo a llevar a cabo el proceso. En la búsqueda de un objetivo y las acciones para lograrlo, el coach tendrá algo que decir. El rol del coachee en esta situación ha de ser receptivo. Después de todo, él es el cliente, está pagando por un servicio y debe confiar en la persona que se lo provee.

 

Entender el deseo y la carencia del cliente

El coachee llega a las sesiones con una demanda que puede ser profesional, personal, etc. Esta demanda, que exploramos en la primera sesión y en la cual profundizamos en la segunda sesión, implica un deseo y una carencia: “quiero eso porque no lo tengo y deseo tenerlo”.

La demanda del coachee conlleva que el cliente tiene un determinado estado emocional. De ahí surge el objetivo. Y si este se logra, el cliente consigue otro estado emocional. Es importante que seamos conscientes del momento en el que nos encontramos, saber de dónde partimos, cuál es, en definitiva, el estado actual. De la misma forma, es vital presentar el estado al que nos gustaría llegar, una vez conseguimos nuestro objetivo, conseguimos nuestro estado deseado.

Y en este punto llega la hora de comenzar. Vas a empezar un proceso de coaching personal con un cliente y necesitas hacerlo con buen pie. Puede que seas una persona que inspira confianza en intimidad a la primera o puede que inspirar confianza te cueste un poquito más, o quizá necesitas información para sentirte seguro.

 

La entrevista inicial

La primera entrevista tiene precisamente como objetivo crear el vínculo. Para ello algunos consejos que pueden guiar al coach son los siguientes:

  1. Establecer un encuadre, que se define como el marco de la sesión. En el encuadre estableces los parámetros del trabajo que se realizará y obtienes una primera visión del coachee.
  2. Explorar al coachee, sus conflictos personales, la forma en que se manifiestan y con quién.
  3. Trabajar sobre los estados conocidos como estado actual y estado deseado, que se corresponden con las demandas y los objetivos del coachee.
  4. Marcar los objetivos de las próximas sesiones.

Con estas simples guías, lograrás que la sesión comience ya alineada de la mejor manera, en un ambiente propicio donde la energía de coach y coachee fluirán en una conversación natural. Así que ya sabes: prepárate para la llegada de tu cliente, respira, visualiza, y en pocos minutos ya estarás en condiciones de recibirlo para la primera sesión. No hay duda que todo profesional tiene potencial. Lo único que hace falta es que a ese potencial le agreguemos estructura y técnica.

 

¿Cuál será el tipo de relación que establecerás con el coachee? ¿Cuáles serán sus objetivos?¿Cuál es el estilo de comunicación que adoptarías?

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Licenciado en periodismo y en antropología social y cultural. Título de profesor de Yoga. Profesor y director de escuela de Yoga (Yoga Transforma)

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