¿En qué consiste el diagnóstico osteopático?
Puntos clave
- El diagnóstico osteopático se basa en una evaluación global del cuerpo, buscando alteraciones funcionales mediante observación, palpación y pruebas.
- El osteópata no solo identifica el origen físico del problema, sino también cómo afecta al equilibrio general del cuerpo.
- No es obligatorio ser fisioterapeuta para ejercer como osteópata, aunque la formación específica es fundamental para una práctica adecuada.
Desde los inicios de la medicina tradicional, las terapias alternativas han estado siempre en auge, complementando de manera más que eficaz los diferentes tratamientos ofrecidos por la medicina tradicional. En los últimos años, los métodos curativos basados en los masajes y manipulación de las diferentes partes del cuerpo, se han abierto camino de manera exponencial, llevando consigo grandes resultados terapéuticos. La osteopatía es un claro ejemplo de ello.
La osteopatía
Este arte se puede definir como una ciencia basada en la manipulación de las articulaciones a través de masajes. Es un método de tratamiento que diagnostica diferentes alteraciones de la movilidad de los diferentes tejidos del cuerpo humano. La osteopatía cree firmemente en que nuestro propio cuerpo puede generar sus propios remedios contra diferentes patologías y acepta el método terapéutico y de diagnóstico de la medicina tradicional.
La osteopatía está basada en tres conceptos. El primero de ellos es “la estructura gobierna la función”; este concepto hace referencia a la interconexión que existe entre estabilidad y movilidad, por lo tanto, si una de ellas ese ve afectada, la otra también. El segundo concepto es “la unidad del cuerpo”. En este caso se asume que nuestro cuerpo está formado por diferentes sistemas, de manera que si uno se altera, el resto también, perdiendo así el equilibrio. Por último, destacamos el tercer de los conceptos en los que se basa la osteopatía: “la regla de la arteria suprema”. Esta hace mención a la importancia de asegurar el buen aporte sanguíneo a cada uno de los tejidos del cuerpo humano por parte del osteópata.
Si nos remontamos años atrás, a finales del siglo XIX, apreciamos como el Dr. Andrew Taylor Still, médico y cirujano de profesión, puso de manifiesto la estrecha relación que hay entre el sistema músculo-esquelético y el resto de los sistemas orgánicos. También, tras experimentar sus primeras experiencias osteopáticas tras haber sanado a un pequeño que sufría disentería y haber curado a otros casi 20 pacientes, afirmó que existe una conexión entre la movilidad y la libertad de esos distintos sistemas y la salud del hombre. Esto demuestra que la osteopatía no es una nueva ciencia, sino que desde hace años estas terapias han sido muy efectivas.
El principal objetivo del osteópata es detectar los desequilibrios y disfunciones que alteran nuestros tejidos y estructuras con el fin de tratarlas de manera manual. Para ello, es importante realizar una buena anamnesis; preguntar antecedentes familiares, antecedentes traumatológicos, intervenciones quirúrgicas y patologías de la infancia. También se tendrá que valorar peso, talla y el IMC del paciente, conocer si practica algún deporte, conocer sus hábitos alimenticios y sus rutinas. Interesarse por su estado emocional y el tipo de trabajo que lleva a cabo es del mismo modo importante.
Escuchar al paciente, conocer su motivo de consulta dará gran idea de lo que puede estar pasando. El profesional también tendrá que conocer el tipo de dolor, la localización, cuándo se presenta y la duración del mismo. No es menos importante conocer si el dolor aumenta o disminuye en reposo o si es constante.
El especialista osteopático podrá pedir diferentes pruebas complementarias a fin de completar su diagnóstico. Algunas de ellas pueden ser TAC, RX, resonancia o ecografía. Tras la anamnesis inicial, el osteópata observará al paciente, de frente y espalda (para detectar asimetrías). Asimismo, realizará una observación lateral, para valorar la postura anterior o posterior.
Por último, el profesional puede pedir al enfermo que realice algún tipo de movimiento concreto, si lo cree necesario. Tras la valoración de la movilidad del paciente, se suele realizar una palpación de la zona que molesta.
Con todo ello, el osteópata puede realizar un diagnóstico en tres ámbitos de tratamiento:
- En primer lugar estructural (se valoran las alteraciones musculares, óseas y esqueléticas).
- En segundo lugar a nivel visceral (riñones, páncreas, entre otros).
- Por último, a nivel craneal (centrados en la cabeza). Una vez determinado un buen diagnóstico, se buscará el mejor tratamiento y se hará la prescripción adecuada.
Como vemos, mediante la osteopatía se pueden tratar varios males de un modo sencillo, pero hay que remarcar la importancia de elegir a un profesional, de lo contrario pueden producirse lesiones. Te recordamos que puedes convertirte en uno con un Curso online de Osteopatía. Y vosotros, ¿habéis utilizado alguna de estas técnicas?